MI PRIMER VIAJE MINIMALISTA P4

 


Parte 4

Minimalismo empírico

Me gusta promover en el proceso terapéutico de mis pacientes que formulen su propia filosofía de vida, pero como ya lo he mencionado no hay nada nuevo en el mundo, por eso para adueñarnos de nuestros propios principios para vivir nuestra vida con un estilo propio, podemos basarnos en pensamientos universales, yo soy ecléctica en este sentido, me identifico con el hedonismo, el estoicismo y manera natural comencé a simplificarme la vida, así que comencé a ser minimalista de manera empírica desde hace ya muchos años.

El primer principio que comencé a utilizar fue, que en mi casa cada que entraba algo nuevo, salían dos cosas viejas. Así que si necesitaba un sweater, antes de adquirirlo ya sabía cuales se iban a ir, lo malo es que llegué a tener tanta ropa, que aunque llevará a cabo este sistema, siempre tuve mucha ropa de más (y mucha ni me quedaba ya).

Segundo, dejé de usar ropa incomoda y accesorios, y reduje la cantidad de cosas para mi outfit diario, dejé de usar tangas, brasieres de encaje, fajas, medias, bolsas que combinen con mis zapatos, dejé de usar zapatos (solo uso botas y tenis), no uso reloj para ver la hora (solo para contar pasos), uso 2 pantalones de mezclilla, dejé de usar faldas cortas, faldas muy largas, bufandas, guantes, gorras, collares, anillos, accesorios para cabello… básicamente me visto de pantalón, blusa, botas, ropa interior de algodón, lentes oscuros, celular  y aretes.

Tercer principio, dejar de dar regalos y obsequiar experiencias, invertir en momentos, eso lo comencé a practicar con mi ahijada Yuliana, porque era un pleito darle regalos, se los quitaban en el albergue o lo duraban 2 horas nada más, así, que preferí invertir en darle experiencias, como sus clases de gimnasia, llevarla a un lindo restaurant, salir a caminar juntas, y así con Alex igual, con mis amigas, me encanta por ejemplo ir con Maggie a las aguas termales, ir a nadar al Montecarlo, subir el cerro, caminar, pintar, escribir, andar en bicicleta en lugar de comprar cosas, pero aun así, soy muy obsesiva y para llevar a cabo esas actividades, gasto de más, y eso sí ha sido un problema.

Cuarto principio personal, fue eliminar "adornos", hace muchos años tenía una colección de cajitas, que un día decidí guardarlas en una cajita y refundirla en el armario, no tengo floreros, ni  adornos, ni siquiera tengo mesa para adornos como tal, solía tener el tocador con velas, esferas de cristal y conchas de mar, ahora sólo tengo cosas que tengan utilidad, como lampara, difusores, cuarzos,  y tengo algunos portarretratos. 

También comencé a ahorrar esfuerzo, dinero, tiempo en la comida, no en la calidad de la comida, al contrario, creo que compro alimentos de mejor calidad desde hace ya muchos años, pero tengo menús de desayunos que se apegan a mi plan de alimentación o antojo y eso como casi todos los días, le invierto mucho tiempo a la cocina pero sólo un par de días a la semana y el resto, repito lo que quedó o voy a comer casi siempre a los mismos lugares, y ceno leve o ayuno.

Bueno, pero esto se trata de mi viaje, ¿y que tiene que ver con el viaje? Mucho, porque una de las primeras decisiones minimalistas que tomé para organizar mi viaje, fue elegir un hotel todo incluido, ¿la razón? Ahorrar tiempo en la elección de la comida, y aunque a Alex y a mí nos gusta mucho la gastronomía, esta vez, preferí que los alimentos estuvieran resueltos y no fueran tema de ¿Qué comemos? ¿A dónde vamos? ¿Qué se te antoja?. All inclusive, fue una excelente decisión, en el buffet de desayuno, yo me preparé todos los días un muffin ingles con huevo volteado, tocino, café, mimosa y algo dulce para cerrar (como fruta), leve, en cantidades pequeñas, Alex y yo éramos los únicos que no llevábamos nuestros platos a reventar a la mesa. 

No comíamos, a excepcion del día que fuimos a Valladolid que comimos en "La Casona", a medio día nos íbamos a la cafetería y pedíamos un cappuccino y pastelito y en la noche cenábamos en alguno de los restaurantes del hotel, nuestro favorito fue el Black & White, que era de cortes. Cené bacalao, cordero, salmón, cerdo y pizzas con mejillones, en diferentes noches, siempre con ensalada y vino rosado. Los menús en el Black & White ya estaban armados, y en el restaurante italiano tomaba la ensalada de la barra y pedía a la carta. Todo súper practico, sencillo y delicioso. ¿Extrañe los tacos y gourmet callejero? No, para nada. Una de las cenas, la de mi cumpleaños  fue en un restaurant Francés, con vista a la laguna. Muy romántico y sin complicaciones, aquí el minimalismo lo apliqué en solo disfrutar el momento.

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